Vida a 600 metros de profundidad en el río Tinto

El caudal rojizo del río Tinto (Huelva) y sus alrededores se han convertido en el sitio de peregrinación por excelencia de los científicos. Ahora, ha vuelto a ser el escenario de un estudio publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencia, cuyos autores exponen que, además de haber infinidad de microorganismos, algas y hongos -responsables de su característico color rojo-, en él también podemos encontrar cianobacterias, a más de 600 metros de profundidad.

Las cianobacterias son microorganismos fotosintéticos que habitan en la mayoría de los ambientes, desde sistemas marinos hasta desiertos extremadamente áridos, pero, hasta ahora, su rango ecológico parecía estar restringido a ambientes con presencia de luz solar, según ha señalado el CAB, en un comunicado.

El equipo de investigación no esperaba que pudiera haber cianobacterias a tanta profundidad

Por primera vez, los investigadores han encontrado diferentes colonias de microbios en las grietas del macizo rocoso de la Faja Pirítica Ibérica, en el río Tinto. Aunque ese no era el objetivo del estudio. El autor principal Fernando Puente-Sánchez, quien completó esta investigación como estudiante de posgrado en el Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA) de España, no buscaba cianobacterias porque no esperaba que pudieran vivir a esta distancia, donde la luz del sol no llega y el agua y los nutrientes escasean.

Sin embargo, en este estudio, Puente-Sánchez ha presentado evidencias moleculares, microscópicas y metagenómicas del predominio de estos microorganismos en el subsuelo del río Tinto, basándose en las muestras recogidas.

El análisis del material genético, recogido a través de dos perforaciones entre los años 2010 y 2015, destaca el papel más importante de uno de los microorganismos más antiguos del mundo: su versatilidad. De hecho, este estudio permite definir y plantear nuevos modelos sobre el origen y la evolución de las cianobacterias.

Realmente, las cianobacterias no son tan diferentes a los microbios que habitan en la superficie; son capaces de nutrirse con el gas de hidrógeno y bombear oxígeno a la atmósfera, como si estuvieran haciendo la fotosíntesis. Esta acción produce la energía suficiente para que consigan sobrevivir, sin necesitar luz solar.

Además, como las condiciones biológicas del río Tinto se han considerado similares a las que se podrían dar en Marte, los investigadores destacan la posibilidad de que otros organismos similares puedan existir en biosferas actuales o primitivas.

Concretamente, en el año 2020, dos rovers se lanzarán en busca de vida microbiana en Marte: el ExoMars, de la Agencia Espacial Europea, y el Mars2020, de la Nasa. “No se puede afirmar que haya cianobacterias en Marte”, puntualiza Puente-Sánchez, pero añade: “lo que creemos es que, en un ambiente malo, como el subsuelo o, incluso, Marte, se puede dar la vida”..

Fuente: La Vanguardia

0

Añadir un comentario