Riotinto, una mina histórica de regreso

minas-de-rio-tinto[1]Han pasado catorce años desde que la histórica mina de cobre de Riotinto (Huelva) cerrara sus puertas y casi ocho desde que la empresa Emed Tartessus desembocara en la provincia de Huelva con el propósito de reabrirla, un objetivo que es hoy una realidad.

Emplazada en una zona donde la actividad minera se remonta a la época de los romanos, no será hasta el siglo XVIII cuando se explota empresarialmente y sus galerías empiezan a dar cobre, primero de manos del Estado y posteriormente por los ingleses, después de que en 1873, un consorcio británico comprara por 92 millones de pesetas y fundara la Rio Tinto Company Limited.

Se trata por tanto de una mina histórica que, con mayor o menor esplendor, logró mantener su actividad hasta el estreno del siglo XXI ya que fue en el 2001 cuando cerró sus puertas acabando con ello con las expectativas de futuro de buena parte de la comarca que veía como su fuente de riqueza se agotaba.

Seis años después, en septiembre del 2007, llegaba a la provincia de Huelva la corporación minera EMED Mining Public LTD, a través de su filial Emed Tartessus, y anunciaba su intención de reabrir la mina para lo que planteaba un proyecto “claro y con futuro”.

Esto devolvió la esperanza a una zona que presenta una de las tasas de paro más altas de la región andaluza, sin embargo, nadie podía presagiar el largo camino que se habría de recorrer, casi ocho años de litigios judiciales, trámites administrativos y millones de euros de invertidos, hasta lograr el objetivo.

Tras recibir los dictámenes favorables de las Consejerías de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, en abril del 2014, Emed Tartessus recibía de la mano de la presidenta del Gobierno andaluz, Susana Díaz, el documento de transferencia de los derechos mineros -una concesión válida para 2.000 hectáreas-.

Llegaba después de casi seis años de tramitación y de ajuste, por parte de la compañía, a todos los requerimientos exigidos por la administración autonómica para garantizar la viabilidad económica, social y medioambiental del proyecto, hasta el punto de que tuvo que aceptar un total de 304 condicionantes para obtener la Autorización Ambiental Unificada.

Y, finalmente, hace sólo unos días, el permiso de explotación lo que, en la práctica, supone la autorización para reabrir la mina, en la que el 1 de abril, según fijaba esta misma semana el consejero delegado de la compañía, Alberto Lavandeira, se volverá a escuchar el sonido de los barrenos con la primera voladura.

En estos momentos la empresa está inmersa en las tareas de renovación y puesta a punto de las instalaciones a lo que está dedicando a una inversión que alcanzará los 215 millones de euros.

La empresa está reparando la planta, acometiendo las infraestructuras de tratamiento y gestión de aguas, acondicionando las instalaciones de deposición de estériles de planta y escombreras, las instalaciones auxiliares y las infraestructuras, y se están realizando sondeos sobre el terreno.

Será dentro de unos dos meses cuando se proceda al arranque de la primera maquinaria, para poco a poco, ir probándola toda de forma que a finales de año se pueda estar produciendo en una primera fase.

Y es que, Emed Tartessus ya está trabajando en una segunda fase de expansión con el objetivo de duplicar la producción inicial y hablando con los socios principales para conseguir la financiación adecuada.

Ello porque desde la empresa son conscientes de las posibilidades que ofrece esta mina, ya que si bien se sabe que tiene en reserva 123 millones de toneladas para explotar a cielo abierto, por los sondeos realizados y según sus cálculos internos éstas pueden ser el doble; y además se están estudiando otros yacimientos para una posible explotación subterránea.

Todo ello con el objetivo de alargar el proyecto, pues si en principio el planteamiento de la compañía era de una explotación por catorce años ya se habla de veinte o veinticinco años como mínimo.

La minería, por tanto, se convierte de nuevo en esperanza para una comarca que la perdió hace catorce años, en generación de riqueza y empleo -son ya cuatrocientas personas las que trabajan en las instalaciones y se prevé que sean mil más los empleos directos e indirectos que se generen en los próximos mes- y en futuro, un futuro que poco a poco cambia de color alejándose poco a poco del negro.

Fuente: EFE

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