El origen del río Tinto podría estar en la actividad microbiológica del subsuelo

Tres décadas para desmontar un mito instaurado en el pensamiento colectivo onubense: el río Tinto está altamente contaminado por la actividad minera que se desarrolla en su entorno desde la época romana, a la que le debe sus aguas ácidas.

Pues al final, parece que es justamente lo contrario. Así lo ha expuesto este martes el catedrático de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, Ricardo Amils, en la presentación de las conclusiones de 30 años de experimentación y estudios de campo realizados en el Tinto.

Según sus palabras, “cuando nosotros llegamos aquí hace 30 años, en los libros se decía que el Tinto era un río contaminado, producto de la contaminación minera. Creo que hemos podido demostrar que el origen del río no tiene nada que ver con la actividad minera; es más, la actividad minera se encontró gracias al río, y su origen, precisamente, es un reactor subterráneo que hay en la Faja Pirítica Ibérica”.

Traducido al lenguaje del ciudadano de a pie, cuando Amils habla de reactor subterráneo se refiere a  que “debajo de nuestros pies -en este caso el subsuelo del río- hay vida, y esa vida produce fenómenos. Uno de ellos es alterar la pirita, que produce ácido sulfúrico e ión férrico, que es lo que tiene el río; entonces, el origen del río viene de ese reactor”.

El investigador reconoce que ese descubrimiento, a través de perforaciones en el subsuelo del río de hasta 620 metros de profundidad, es el que más le ha llamado la atención: “La sorpresa mayor ha sido que en subsuelo, debajo de nuestros pies, hay mucha más vida de lo que pensábamos hace unos años”.

De hecho, se ha detectado un “alto nivel de biodiversidad funcional en el subsuelo profundo”, una actividad que permite “explicar el origen y las características del río Tinto” y que abre más hipótesis en la búsqueda de vida en Marte.

Planeta rojo VS río rojo

Y es que Amils explica que también le llamó mucho la atención, al inicio de las investigaciones, que “la mineralogía que se descubría en Marte fuera la misma que estábamos viendo en el Tinto”, y es que, no en vano, el río Tinto “es un  buen análogo de Marte porque la geoquímica, es decir, la química entre los productos geológicos, y la mineralogía del Tinto, que son producto de la actividad biológica descubierta, se dan en Marte”.

Sin embargo, “esto no demuestra que en Marte haya vida”, aunque, eso sí, “abre la ventana de posibilidades”.

Según Amils, estas conclusiones pueden generar interés en la biominería y en la exploración de Marte, todo gracias a un río tachado de contaminado e inerte y que para este investigador supone “una singularidad increíble que nos está enseñando cosas que hace años era imposible soñar”.

Fuente: andaluciainformacion.es

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